El imprescindible servicio de los kinesiólogos en tiempo de pandemia
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Los profesionales de la salud que representan la especialidad son requeridos tanto por pacientes crónicos como por las urgencias que afectan a los movimientos del cuerpo.

Dentro de las 11 profesiones consideradas para los profesionales de la salud, la kinesiología es una de las más requeridas por las personas que necesitan de cualquiera de sus métodos vigentes para mejorar cualquier estado de vida. Máxime en tiempos difíciles para la humanidad que padece un constante estado de estrés que en los últimos 2 años se vio potenciado por la pandemia por el coronavirus.

Sin embargo, los referentes expertos de ese tipo de profesión no médica relacionada con la quiropráctica, o kinesiología aplicada, lograron, como gran parte del resto del mundo, adaptarse hacia nuevas habilidades con el fin de lograr seguir en la línea de fuego para no desatender a sus pacientes.

“En principio nuestra profesión se vio afectada como tantas otras y no pudimos trabajar. Nos vimos inhibidos de trabajar, aproximadamente desde el 19 de marzo de 2020, cuando se suspendieron todas las prácticas presenciales. A los meses de estar parados logramos volver pero solamente para tratar urgencias, que en un principio sólo fueron algunas y con el correr del tiempo pudimos comenzar a atender patología crónicas”, recordó Laura Pedernera, kinesióloga osteópata.

Mientras la kinesiología aborda los principios y mecanismos de los movimientos fisiológicosbiomecánicos y psicodinámicos del ser humano, la osteopatía también es un tipo de tratamiento complementario que enfatiza la manipulación física del tejido muscular y óseo. Habilidades que se conjugan en muchos de estos profesionales que básicamente está especializados en el estudio científico del movimiento del cuerpo.

En el caso de la osteopatía “requiere una ocupación presencial con el paciente, de un contacto muy directo, muy cercano, porque está basada sobre técnicas que son manuales, que requieren de contacto físico, muy cercano. En el caso de nuestro retorno al trabajo lo hicimos con todas las prevenciones, equipamiento y protocolos sanitarios que se establecieron en 2020”, observó la mendocina por adopción que hoy reside en el departamento de San Rafael.

“Los meses que puntualmente los kinesiólogos estuvimos parados en Mendoza la pasamos bastante mal, al igual que todos lo que no pudieron trabajar. Afortunadamente volvimos al ruedo aunque luego de varios tires y aflojes y de que se reconociera la importancia que tiene para la salud humana nuestra profesión. Porque en un principio solo se reconoció la necesidad de atender a las urgencias médicas y con el tiempo se reconoció la necesidad de atender, por ejemplo, a nuestros pacientes crónicos. Porque un crónico no puede estar 2 meses sin moverse”, reflexionó.

A modo de ejemplo, Pedernera marcó la realidad que vive “paciente que sufre de ciática u otro de mareos o vértigos, para ellos esos padecimientos representan una urgencia. En ese momento esas atenciones se fueron postergando y la tensión, el estrés y el miedo hicieron que el estado de esos pacientes fuera empeorando, y sin contención. Porque no solamente el paciente con los tratamientos experimenta una mejora de tipo físico sino que para él es muy importante el sentirse apoyado por el profesional que lo puede ayudar”, consideró.

En cuanto a la capacitación, Pedernera también marcó la necesidad de la presencialidad en la especialidad que representa: “Más allá de la teoría, el kinesiólogo precisa de la presencialidad porque trabaja tocando, acompañado al paciente estrechamente y eso no se logra mediante la virtualidad. Hay técnicas que necesitan de la presencialidad para poder ser explicadas en su verdadera dimensión. Como en el caso deportista, que puede ver la jugada pero si no la practica…”.

Pedernera llegó a Mendoza hace unos 9 años desde Buenos Aires y actualmente es docente “de la Escuela Osteopática de Buenos Aires” y el jueves siguió la evolución de los kinesiólogos mendocinos que están cursando el postgrado en osteopatía “que dura 5 años”, que está avalado por la institución que representa y que posee al respaldo de la Universidad de Buenos Aires, UBA.

“Estos profesionales, que el sábado finalizan el postgrado, están cursando en la Universidad Nacional de Cuyo y varios de ellos vienen desde san Juan para obtener la especialización. Otros años tuvimos además alumnos de San Luis”, recordó. El último tramo de la instancia de perfeccionamiento osteopático los kiniesólogos cursantes lo están cumpliendo en el edificio de la Caja para Profesionales de la Salud Mendoza de Peltier y San Martín, en la Ciudad de Mendoza.

Félix Nallim, presidente de esta última institución, valoró “el esfuerzo que han realizado los kinesiólogos en estos tiempos de pandemia”, al tiempo que confirmó que “la Caja siempre está al servicio de sus afiliados, disponiendo todos sus recursos para que puedan trabajar, capacitarse y en definitiva progresar”.

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