Los estados gubernamentales de todo el mundo deben atender la necesidad de tratar en forma igualitaria tanto a los jóvenes como a los adultos mayores que en la pandemia han visto vulnerados sus derechos en experiencias como la ocurrida en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) cuando se los obligó a pedir permiso para salir de sus casas.
El desafío fue propuesto por la Asociación Gerontológica Argentina (AGA) y la Caja de Previsión para Profesionales de la Salud Mendoza, desde donde el mendocino Félix Eduardo Nallim, presidente de ambas instituciones, replicó el reciente llamamiento de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Entrevistado por FM 103.5 MHZ General San Martín (Mendoza), el médico gerontólogo expresó: «A pesar de que se han mejorado muchas condiciones para los viejos en los últimos años se debe priorizar desde el Estado el tratamiento igualitario hacia los adultos mayores como a cualquier otras personas más jóvenes», enfatizó.
Nallim llamó la atención sobre lo observado «en Italia, España, Inglaterra o en Chile, donde se eligió brindarle un respirador a un joven antes que a un adulto mayor. Eso es terrible. Los médicos estamos preparados para salvar no para matar. En principio habría que tener un sistema sanitario fuerte para salvar tanto al viejo como al joven», le ilustró a Javier Sosa, periodista mendocino.

«Sería muy bueno que Mendoza se siga manteniendo con un número de contagios bajo para que la enfermedad pueda ser controlada y tratada en los pacientes que la padecen», aconsejó frente a la pandemia de coronavirus en la provincia cuyana y que por el momento es una de las menos afectadas en Argentina donde ya la circulación es comunitaria, principalmente en provincias como Buenos Aires.
Nallim visibilizó que «el maltrato y el abuso físico, psicológico y social que padecen en el mundo una gran cantidad de personas mayores de distintas condiciones sociales, muchas veces víctimas de familiares, vecinos y entidades públicas y privadas, representa un grave problema que, sin embargo, es tolerado desde diversos ámbitos de la sociedad».
«La Red Internacional para la Prevención del Abuso y Maltrato de la Vejez (INPEA), proclamó el día 15 de junio de 2006, en Nueva York, Estados Unidos, con el objetivo de dar a conocer el problema, las múltiples formas que representa, la posibilidad de prevención y crear conciencia social y política acerca de lo incaceptable de esta situación», detalló el médico.
INPEA, consultora de la ONU, fue creada en Adelaida, Australia, en 1997, en ocasión del Congreso Mundial de Gerontología, junto a la Organización Mundial de la Salud (OMS) y diversas instituciones regionales y nacionales. Tiene actualmente la misión de llevar a cabo programas de relevamiento, investigación y capacitación en el problema -aludido por Nallim-, promoviendo el compromiso de los gobiernos y de la comunidad mundial en la erradicación de toda forma de violencia y maltrato a la vejez.
«Desde 2013, en Corea del Sur, ganamos la posibilidad para que en 2021 se pueda realizar el Congreso Internacional de Gerontología en Buenos Aires, lo cual nos cedería por cuatro años la presidencia a la Argentina», informó refiriéndose al XXII Congreso Mundial de Gerontología y Geriatría que se desarrollará en la Ciudad de Buenos Aires entre los días 20 y 24 de junio de 2021 organizado por la International Association of Gerontology & Geriatrics (IAGG) y que será presidido por la Sociedad Argentina de Gerontología y Geriatría (SAGG) y la Asociación Gerontológica Argentina (AGA)
Debido al aumento de la expectativa de vida en el Mundo se ha multiplicado la cantidad de adultos mayores situación de la que no escapa la Argentina.
«Argentina es un país envejecido casi en un 14 por ciento de su población, rango en el que su población es mayor de 60 años y la OMS la califica de esa manera. A pesar de que se han mejorado muchas condiciones para los viejos en los últimos años se debe priorizar desde el Estado el tratamiento igualitario hacia los adultos mayores como a cualquier otra persona más joven», enfatizó.
Y agregó: «Por eso es el mismo Estado el que debe garantizar los derechos de los adultos mayores. Por eso nos llamó mucho la atención cuando vimos actitudes discriminatorias contra ellos como lo que se vio cuando en CABA habían determinado que debían pedir permiso para salir de sus casas».
«En Mendoza seguramente nunca se habría producido un caso 98 por culpa de los adultos mayores debido a que son los que más se cuidan frente a situación de contagios ante cualquier enfermedad. Ellos son mucho más responsables que los jóvenes. Los viejos son los más respetuosos en cualquier sociedad. Por supuesto que tenemos que cuidarlos más, pero a quienes no tienen achaques y siguen trabajando porqué cambiarles las reglas del juego», cerró Nallim.



